Presentan: Por amor al arte
Israel Fernández tiene la virtud de dominar los cantes, se nota que ha crecido escuchando, investigando y nutriéndose. En su atmósfera sonora hay horas de radio, discos, grabaciones en el móvil y buenas noches flamencas. Su gesto está recorrido por muchas entrañas, desde Camarón a Morente, de La Niña de Los Peines a Porrina, a él le atraviesan muchas corrientes y tiene la virtud de llegar a cantes que apenas se visitan. Lo hace por derecho, con profundidad, sin casi despeinarse. También es capaz de llevar entre risas y colegueo al mismísimo Michael Jackson al flamenco. “Yo no puedo dejar de ser cantaor nunca”, dice en un vídeo que circula por redes. Tiene mano, porte y voz, se le nota de los pies a la cabeza, escucharle es un privilegio porque sabe y enseña. Con un metal gitano personalísimo, su respeto por el arte no tiene que ver solo con lo que ocurre sobre el escenario, también incluye todos los hábitats del flamenco. Un mundo con muchos referentes añejos. Las peñas son un reducto de compromiso con la música en estos tiempos de marejadas sociales. Lo que allí se mueve es otro aire, el de la escucha, el conocimiento y el respeto. La gira por distintas peñas de la península que realizaron el cantaor toledano de Corral de Almoguer nacido en 1989 y el veterano tocaor Antonio el Relojero del madrileño pueblo de Colmenar de Oreja fue un homenaje a ese lugar de encuentro único para la afición. De esa confluencia surge este disco grabado en directo.